Título: Cómo construir una sociedad de libertad e igualdad genuinas
Autor/a: Ba Jin
Fecha: 1921
Fuente: Recuperado el 7 del mayo de 2017 desde www.anarkismo.net

En estos días la “libertad” e “igualdad” se han convertido en las frases predilectas de ciertas personas. Si se les pregunta qué quiere decir libertad, contestarán: “la libertad corresponde a la libertad de palabra, prensa, asociación y correspondencia”. Si se les pregunta qué quiere decir igualdad, contestarán: “todo ciudadano es igual ante la ley, sin discriminación alguna”. Y sin embargo, esto no es ni genuina libertad ni igualdad. Si está en desacuerdo con lo que afirmo, pues le ruego que escuche mis palabras.

El obstáculo para la libertad del pueblo es el gobierno. Desde el nacimiento del gobierno, el pueblo ha perdido su libertad completamente, y son controlados por este. Queremos el amor recíproco entre los hermanos y hermanas de todo el mundo, pero los gobiernos nos fuerzan al patriotismo, a convertirnos en soldados que asesinen a sus compatriotas del mundo. Aún en la misma China esta situación es terrible, y los chinos asesinan a otros chinos. En estos años, en las provincias de Hunan, Shanxi y de Sichuan, corren ríos de sangre y los cadáveres se apilan como montañas. Semejante miseria atroz es precisamente el beneficio que hemos recibido del gobierno.

Los capitalistas monopolizan la propiedad común que pertenece a todo el mundo, y los pobres pierden los medios para su subsistencia. En vez de castigar a esos capitalistas, el gobierno los protege mediante las leyes. El pueblo, que carece de posesiones, debe recurrir al robo a fin de poder sobrevivir. En realidad, son forzados a esto por los capitalistas, pero el gobierno les llama ladrones, y los fusila. No es que justifiquemos el robo, sino que queremos recuperar algunas de nuestras posesiones confiscadas. ¿Por qué merecemos nosotros ser fusilados cuando a aquellos capitalistas que roban los bienes comunes de todo el mundo se les permite una vida cómoda? Si el pueblo no recurre al robo, entonces solamente le queda mendigar. A veces, el gobierno y los capitalistas demuestran su benevolencia, y entregan al pobre una ínfima cantidad del dinero que le han robado, y llaman a este acto con el grandilocuente término de filantropía. Y falsamente nos acusan de disfrutar más la mendicidad que el trabajo. ¡Lectores! ¿No queremos trabajar? Pero la verdad es que no nos dan oportunidades de trabajo y luego abusan de nosotros. Entonces, la así llamada libertad e igualdad que hemos mencionado, ¡no tiene, al parecer, nada que ver con el pueblo! ¿Es esto genuina libertad e igualdad? No lo creo. ¿Qué, entonces, es la genuina libertad e igualdad? Creo que solo el anarquismo significa una genuina libertad y que el comunismo significa una genuina igualdad. La única manera de construir una sociedad de una genuina libertad e igualdad es la revolución social.

¿Qué es el anarquismo? El anarquismo propone que el gobierno y todos sus organismos dependientes sean abolidos, y que todos los medios de producción y los productos pertenezcan al conjunto del pueblo. De cada cual según sus capacidades, a cada cual según sus necesidades. Que cada cual desempeñe aquellas tareas que se ajusten mejor a sus capacidades. Algunos serán doctores, algunos serán mineros. Los trabajos más pesados tendrán menos horas de trabajo, mientras que los más fáciles tendrán más horas. La comida, la vestimenta y la vivienda serán suministradas por ciertas instituciones. Todos tendrán igual educación, sin distinciones. Un anarquista francés dijo “si todos trabajasen dos horas diarias, las necesidades de todo el mundo se verían cubiertas”. Kropotkin también dijo: “Si todos trabajasen cuatro horas diarias, habría de sobra para satisfacer las necesidades de toda la sociedad”. Creo que nadie estaría indispuesto a trabajar tan pocas horas.

Sin las leyes de la política habrá una genuina libertad; sin capitalistas, habrá una genuina igualdad.

¡Mis amigos trabajadores! ¡Por favor imaginen la libertad y la igualdad en una sociedad sin los poderes autoritarios! ¿Quieren tal sociedad? Si así lo quieren, hay que librar la revolución social y derrocar a los pérfidos políticos. La sociedad de la libertad e igualdad solamente entonces será una realidad. ¡Únanse inmediatamente con todos sus amigos! ¡Si continúan tolerando sus pesares, sencillamente estarán permitiendo que les conviertan en carne para el picadero de los capitalistas! ¡Créanme!