Título: Invitación anárquica a músicos, poetas y marihuanxs
Autor/a: Arnoldo Díaz
Fecha: 2017
Notas: Este texto usa la letra “x” para denotar lenguaje no sexista.

        Anarquía

        Música

        Poesía

        Drogas

        Hegemonía

        Volver al anarquismo

        Lecturas para profundizar

El presente texto es la estructura de una plática solicitada por algunxs compas poetas, músicos y amantes de las drogas sobre lo que era el anarquismo. Ante mi miedo de que mi explicación se quedará en las interpretaciones clásicas, me di a la tarea de reflexionar sobre el anarquismo en los ámbitos en los círculos de estxs compas.

Anarquía

Me gustaría comenzar explicando lo que es la anarquía para mí. Para mí el reivindicarme como anarquista es una etiqueta funcional, ya que me permite relacionarme con individuxs que comparten perspectivas parecidas a las mías. Significa también un compromiso con el mundo, con la humanidad y conmigo mismo.

¿Qué implica este compromiso? Para mí, implica la constante transformación de mi pensamiento y de la realidad que me rodea. Por lo que encontré en el anarquismo los conceptos básicos para lograr estas transformaciones:

  1. Apoyo Mutuo y Solidaridad; es decir, la colaboración desinteresada entre personas para la realización de cualquier actividad humana.

  2. Antiautoritarismo y horizontalidad; postulados claves del anarquismo, implica desjerarquizar y destruir toda autoridad impositiva para administrar la sociedad de manera horizontal a través del libre acuerdo.

  3. Anticapitalismo y autogestión; la tradición anarquista rechaza los principios del capitalismo, desde su verticalidad hasta su noción de propiedad privada, pasando por el patriarcado y criticando de lleno el papel de la policía.

Estos principios, en constante experimentación y por lo tanto transformación, son los que nos dan pautas para cuestionar todo aspecto de la vida que ha sido colonizado por el capitalismo, que va imponiendo autoridades y avivando la separación entre clases.

Pero el anarquismo no es una ideología homogénea ni impositiva, cada quien arma su anarquismo basado en intereses, contextos, posibilidades, objetivos, etc., y aunque no todxs compartan mi opinión, considero que toda forma de resistencia anticapitalista y antiautoritaria es legítima, pero es necesario aclarar, que sin cuestionamiento al patriarcado no es posible lograr proyectos de esta índole.

Música

El campo de las artes siempre ha sido víctima de la competencia salvaje del capitalismo neoliberal y refuerza como nunca su dependencia del Estado y la Inversión Privada. En el caso específico de la música, la diversidad de propuestas crece minuto a minuto gracias a las tecnologías de creación y difusión masivo-selectivas.

En el caso específico de Monterrey (N.L., México) después de los momentos de más alta violencia (porque la guerra continua) fue resurgiendo la vida musical. Para nuestra sorpresa, o no, este resurgimiento fue rápidamente asimilado; las empresas a través de sus patrocinios van moldeando lentamente los destinos de grupos y organizadores, mientras que el gobierno normaliza las expresiones artísticas con festivales y becas.

Ante esta situación, ¿Qué podemos hacer como músicos y en que puede ayudar la anarquía? Esta pregunta no tiene una sola respuesta. Pero me daré a la tarea de sintetizar la relación entre música y anarquismo para después lanzar algunas propuestas.

En las historias del anarquismo hay dos grandes periodos, el de la llamada edad de oro del anarquismo la cual enmarcaremos de 1900 hasta 1939, y una segunda etapa en el que el anarquismo toma una nueva fuerza de 1968 hasta 1989. Aclaremos que estos marcos temporales no marcan ni el inicio ni el fin del anarquismo, solo nos sirven para ubicarnos en el tiempo.

Durante la primera etapa, la primera mitad del siglo XX, cuando el anarquismo era una fuerza política en casi todo el mundo, la música popular era modificada o resignificada para transmitir el pensamiento anarquista o relatar la cuestión social[1], de aquí sale la tradición del folklor de protesta en USA, los tango sociales en Argentina, los corridos magonistas y zapatistas en México y la conocida tradición de cancioneros revolucionarios en España.

Aquí la lucha contra la industria discográfica apenas comenzaba y pocas veces se lucraba con estas obras.

Con la represión que sufre el movimiento anarquista antes y después de la Segunda Guerra Mundial, más la expansión de la popularidad de la doctrina de la URSS en el movimiento obrero, el anarquismo pierde a la mayoría de sus organizaciones masivas pero encontró refugio en el movimiento por la autonomía obrera, campesina y estudiantil en la etapa de rebeldía global de las décadas de 1960 y 1970.

Con este proceso, el anarquismo penetra en el naciente movimiento punk, que si bien malamente son tratados como sinónimos sin duda ambos movimientos se han acompañado y enriquecido mutuamente. La música punk retoma del anarquismo la preocupación por la cuestión social y aporta al movimiento el término DIY que impulsa, entre otras cosas, el florecimiento de las bandas independientes a la industria discográfica en la década de 1980 hasta el momento.

Al conocer las experiencias de músicos en la lucha anarquista podemos enlistar algunas propuestas sobre el papel del oficio de hacer música y su relación no ya con el anarquismo, sino con los movimientos en lucha en general:

  1. La autogestión es la principal arma del artista revolucionario. La libre asociación con otrxs músicos para la organización de conciertos, grabaciones, etc., representa la resistencia ante la industria musical.

  2. No toda la música solidaria debe de enarbolar la ideología. En lo personal soy enemigo de la canción-panfleto. Considero que el uso de la poética, una poética libre y desescolarizada, es tan útil como cualquier folleto. Y a su vez, la libre experimentación de la música, con o sin palabras, es anarquista por si misma ya que expresa la libertad del espíritu creativo.

  3. El acompañamiento a los movimientos es la base de la solidaridad. Tocar en protestas, inspirarte para escribir canciones, organizar eventos o hacer material a beneficio de algún movimiento o espacio en resistencia es lo que distingue al músico solidario.

Para finalizar esta parte, me gustaría mencionar que ser autogestivo y solidario no significa morir de hambre. Sugiero que cada uno haga su trabajo de autocrítica y análisis de dónde está parado, cuál es su compromiso. Volveremos sobre este tema más adelante.

Poesía

La cuestión de la música, la poesía y las artes no es muy distinta. La libertad en la creación, la solidaridad en la acción y la autogestión como metodología. Pero aunque reconozco mi ignorancia en los principios y fines de la poesía, me permitiré hablar un poco de la misma.

Sabemos que el lenguaje es un constructo social, y como todo constructo es criticable y transformable. Los feminismos se han encargado de señalar esta trinchera de la lucha. Si el lenguaje es destruible entonces la principal tarea del poeta es destruirlo, como enunció Herbert Read: “Para crear hay que destruir; y un agente de destrucción en la sociedad es el poeta”.

Y es bajo esta máxima que en el anarquismo podemos identificar dos tipos de poeta: el poeta que relata el sufrimiento y enuncia la propaganda; y el poeta que anarquiza el lenguaje. Debemos aclarar que en su mayoría, estos dos tipos pueden encontrarse en una misma persona, no son categorías que se confronten. En ambos casos la función es la misma, la poesía necesariamente transgrede las estructuras de la mente.

Quienes se dedican a escribir encontrarán en el anarquismo un aliado valioso. La larga tradición de asumir la imprenta como principal arma siempre necesita de plumas o teclas para hacer crecer al virus. La locura es contagiosa.

En Monterrey existen intermitentes comunidades de practicantes de la poesía y la escritura libre, pero hacen falta más círculos, más folletos, como quien dice, hace falta democratizar la poesía. Para eso el anarquismo invita a que la poesía se escriba y se publique a diestra y siniestra.

Olvidémonos de una vez del papel de poeta maldito o del poeta galardonado, esa es la única manera de despertar aquellas voces que no han podido desarrollar la habilidad y la belleza de la poesía por falta a acceso de una educación sensible y crítica. Esto es necesario porque estoy convencido que la poesía distribuida de manera libre y en las calles despierta más conciencias y emociones que mil marchas.

Por esto, la música y el mundo de las letras han sido desde el principio la fuente de difusión del ideario anarquista desde sus inicios. Recordemos que el anarquismo siempre buscó posicionarse en los sectores más bajos de la sociedad, considerados escoria por burgueses y proletarios, mismos que pocas veces saben leer, escribir o sentir. Aquí la necesidad de radicalizar el arte, el pensamiento y la vida en general.

Finalizo este punto con la advertencia de que si vamos a hacer del escribir nuestro oficio y nuestra militancia —sea poesía u otra cosa—, hagamos del escuchar una forma de vida.

Drogas

El uso, comercio y producción de lo que se le conoce regularmente como drogas, es quizá uno de los temas más discutidos desde 1970 y que solo ha ido en aumento ante las guerras en Nuestramérica cuyo pretexto principal son la cocaína, la marihuana y la heroína. Sin embargo, considero que el anarquismo del siglo XXI no se ha detenido a discutir estos temas más allá de las urgencias de la guerra.

Para comenzar esta pequeña perspectiva que no busca más que la extensión del debate sobre el tema, es necesario volver a posicionarnos en los dos momentos del anarquismo de los que hablamos anteriormente. El primero de 1900-1939 y el segundo de 1968-1989, ya que también nos sirve para ilustrar el debate de las drogas con el anarquismo.

Si bien el pensamiento anarquista nunca ha sido homogéneo, existen algunos apuntes clave sobre este debate en las principales corrientes del anarquismo. Uno de los principales es el de principios del siglo XX cuando los anarcosindicalistas en España desarrollaron una fuerte lucha en contra del abuso del alcohol, ya que se le consideraba una herramienta de la burguesía para oprimir a la clase trabajadora. A simple vista, esta postura suena moralista, pero en el contexto español en el que la revolución se estaba llevando a cabo, era luchar por la libertad o embriagarse hasta morir.

En contraste, en el punto más tenso de la Guerra Fría, el anarquismo influenció fuertemente a los movimientos de jóvenes como los hippies, que adoptaron preceptos como la vida en comunidad y la libertad sexual, conceptos desarrollados por el naturalismo. La libertad sexual última es también retomada por el movimiento feminista en la década de 1970 y aunque no podemos asegurarlo seguramente la lectura de las mujeres anarquistas como Emma Goldman fue básico para el renovado movimiento por la liberación de la mujer. Es así como el anarquismo toma nuevas fuerzas para finalizar el siglo XX.

Volviendo a la influencia en el movimiento hippie, tampoco podemos asegurar una relación directa, pero ciertamente podemos encontrar elementos anarquizantes en el desarrollo del consumo de drogas psicodélicas. Revolucionar la consciencia, más allá de los límites que marcaba la sociedad-Estado, se vuelve motivo de resistencia ante las crecientes campañas de criminalización de las drogas, la cual fue aumentando hasta llegar a lo que hoy es una guerra generalizada en el continente.

No puedo resumir en estas líneas la cantidad de experiencias proletarias, campesinas, estudiantiles, en fin, revolucionarias que se dan en este periodo y que se ven influenciadas por el anarquismo. Deberemos conformarnos con saber que a nivel general, perdimos, una vez más el capitalismo ganó sobre la revolución. Y hay casos específicos, como el caso de las Panteras Negras, donde el tráfico de drogas —que indiscutiblemente es un comercio legitimado por los Estados y las burguesías en todo el mundo— fue causante directo de la derrota.

Esta derrota histórica nos puede ayudar a comprender por qué la mayoría de los movimientos anarquistas han buscado un rechazo completo al consumo de drogas o simplemente han ignorado el tema. Sin embargo, creo yo que hace unos años se volvió necesario el replantearse las formas en que el movimiento revolucionario en su conjunto retoma el tema del narcotráfico.

Creo que la postura del anarquismo es o debe ser clara: Cada quien es dueña de su cuerpo y cada quien es responsable de vivir en su cuerpo de la manera que le plazca. El verdadero conflicto ético-moral radica en la compra venta de la droga. Por lo que el anarquista que guste del consumo de plantas ilegales como la marihuana puede encontrar en las prácticas comunitarias de cultivo y consumo una alternativa militante al mercado de sangre que acompaña a esta y muchas otras drogas. La legalización no es suficiente para parar las muertes que se producen por este comercio.

Para finalizar este punto me gustaría volver a señalar que el pensamiento anarquista desde el principio y hasta el día de hoy es tan variado que existen perspectivas teóricas anarquizantes en cuanto al uso de estupefacientes y en busca de la liberación total. Quizá la mejor lograda sea la propuesta de Víctor Lima Pineda y su Manifiesto de la anarquía antroposcósmica o las situaciones de festividad.

Hegemonía

Hablemos brevemente de hegemonía cultural, por la cual entendemos la imposición de la cultura, es decir, usos, costumbres, lenguaje, ideas, sistemas productivos, etc., de una clase sobre otra. Concepto, de origen gramsciano, que nos ayuda a comprender la emergencia de luchar en los tres campos que se tratan en esta exposición.

Retomando la discusión sobre las becas y los patrocinios por parte del Estado o la inversión privada, considero que es la herramienta más funcional del Capital para mantener todo bajo control. Podría a simple viste tratarse de un infantilismo radical. Pero recordemos es esta manera en que las diversas voces de la población son asimiladas, vaya, al Estado no le interesa que los discursos de cada artista sean calca del discurso hegemónico, solo no te salgas de las leyes de producción y todo listo, tienes dinero para comer unos meses y realizar tu obra.

En útlima instancia el anarquismo debe ayudarnos a plantearnos diversos cuestionamientos: Si nuestras creaciones quedan aún después de nuestra muerte ¿Qué es lo que queremos que se recuerde? ¿Nuestro arte, el arte de la gente? ¿O acaso preferimos que se recuerden los sellos, las siglas, las firmas en los diplomas? A esto último yo no lo puedo considerar como arte.

Como mencioné en un principio, no digo que no trabajes o que no vivas de tu arte, la invitación es más bien a no perder por un trabajo el interés de un cambio total en la sociedad ¡Por el contrario! Toma el trabajo, toma la beca y ve cuánto de eso te sirve para realizar ejercicios de colectividad y autogestión en tus círculos sociales, espacios de convivencia o lugar en donde vives.

La libre asociación, la solidaridad, y la autogestión son las herramientas para poder sacudir los cimientos de la hegemonía de la putrefacta burguesía regia –y de cualquier otra parte del mundo. Esa que nos exige ser misóginos, bien portados y pendejxs. ¡Ya basta!

Volver al anarquismo

La variedad de formas, temas y opiniones dentro del anarquismo y en general de los movimientos antiautoritarios desde sus inicios hasta el día de hoy es infinita. La anarquía, las autonomías, la autogestión, la creatividad artística y la imaginación científica tienen en el siglo XXI un impulso impresionante. Es necesario rescatar estas experiencias antiautoritarias siempre desde la crítica y la estrategia.

En Monterrey, y en el norte de México en general, nos quieren hacer creer que el cambio está lejos, que todo está bajo control. Les saqueadorxs del 5 de enero nos dejaron en claro que nada está bajo control, hicieron que la burguesía se cagarse del miedo; ahora toca a lxs poetas y juglares ir a cagarse de risa en la ventana del burgués.

Lecturas para profundizar

Augusto Cohelo – Surrealismo y Anarquismo

CrimethInc exWorkers Collective – Anarquía y Alcohol

El libertario – Arte, letras y anarquía

El libertario – Humor y anarquía

El libertario – Música y Anarquía

Fernando Pelloutier – El arte y la rebeldía

Herbet Read – Arte, poesía y anarquismo

Javier Campo – Anarquismo y la literatura social latinoamericana

Mariano Lázaro Arbués y Manuel Cortés Blanco – Anarquismo y lucha antialcohólica en la Guerra Civil Española (1936-1939)

Raúl Figuiera – Bakunin y las artes

Sebastián Allende – Anarquismo y la literatura social latinoamericana

Sebastián Allende – Literatura y anarquismo

Víctor Lima Pineda – Manifiesto de la anarquía antropocósmica o las situaciones de la festividad.

[1] Los anarquistas usaban el término cuestión social para explicar las relaciones de dominación económicas, políticas y culturales, es decir: sociales.