La nación sudamericana de Bolivia ha llenado los titulares de la prensa mundial con su lucha contra la privatización del agua, lucha por la nacionalización del gas, el incumplimiento de las políticas de libre comercio, y la elección del primer presidente indígena del continente en el 2005, Evo Morales. Estas luchas tienen sus raíces en la larga historia de resistencia indígena al colonialismo y el imperialismo en Bolivia. En una entrevista realizada durante su reciente estancia en Pittsburgh, la teórica, socióloga e historiadora aymara Silvia Rivera Cusicanqui discutió sobre el anarquismo boliviano, los beneficios para la salud de la planta de coca y de los cocaleros (cultivadores de coca) y la lucha por la soberanía. Rivera Cusicanqui es una de las fundadoras del Taller de Historia Oral Andina y autora de Oprimidos pero no derrotados: luchas del campesinado aymara y quechua en Bolivia, 1910-1980 (Instituto de Investigación de las Naciones Unidas para el Desarrollo Social de 1987). Silvia nació en 1949 en La Paz.

Andalucía Knoll: ¿Podrías hablar de algunas de las cosas que se han expuesto en tu investigación sobre el anarquismo en Bolivia en relación con las luchas del pueblo Aymara y Quechua?

Silvia Rivera Cusicanqui: Empezamos como un colectivo aymara que, básicamente, buscaba dejar al descubierto las luchas aymaras y quechuas. Descubrimos que había muchos vínculos con las comunidades aymaras urbanas que tenían a su vez organizaciones vinculadas tanto a las comunidades indígenas como al movimiento sindical, que en los años 20 era básicamente anarquista. Lo que ocurrió en Bolivia es que han existido dos historias oficiales: la historia oficial escrita por el [revolucionario] Partido Nacionalista —MNR— que, básicamente, niega toda la acción de los trabajadores y los campesinos y los pueblos indígenas; y la historia oficial de la izquierda, que se olvida de todo lo que no era marxista, eclipsando o distorsionando la historia autónoma de los sindicatos anarquistas. En este sentido, los vínculos entre los anarquistas y los indígenas le otorgó otro matiz a la historia, debido a que sus comunidades son entidades auto-sostenidas y que básicamente son lugares donde el tipo antiautoritario de organización puede echar raíces. Ellos no necesitan este liderazgo, que es como el liderazgo permanente. Las comunidades tienen líderes, pero resulta ser más una cosa de rotación que un servicio a la comunidad. Es una especie de carga ser un líder de una comunidad, ¿sabes? Es algo que se hace una vez en la vida y lo haces porque se debe hacer, y es la comunidad la cual decide cuál es el turno, tanto de tu familia o el cambio a otra familia. Por lo tanto, esto crea una relación totalmente diferente con las estructuras de poder y, en cierto modo, descoloniza el poder, devolviéndoselo en cierta medida a la gente. Eso es lo que nos fascinó de la mayoría de las comunidades y, por otro lado, nos llevó a descubrir que las comunidades no eran sólo rurales, sino también urbanas, y trabajaron con Luis Cusicanqui y otros dirigentes anarquistas porque tenían una afinidad tan grande en las formas con las que veían la lucha, la autonomía, la dominación y la opresión.

Andalucía Knoll: El anarquismo en general, creo, es percibido como una tradición Europea que se ha traído a los Estados Unidos y a lugares como Argentina. La gente por lo general no asocia el anarquismo con lugares como Bolivia o lugares de África, etcétera. ¿Podrías comentarnos cómo el anarquismo logra confluir con muchas de las ideas o creencias del pueblo aymara y quechua en relación a la manera en que se rigen sus comunidades?

Silvia Rivera Cusicanqui: Un punto de partida general de la historia de Bolivia con el resto de América Latina es que muchos anarquistas han tenido que pasar por el filtro de sus propias tradiciones de lucha, que son básicamente anti-coloniales. Por lo tanto, lo que pasó fue que nació una especie de cría mutua, una fertilización mutua de pensamiento y una capacidad de interpretar la doctrina universal que es, básicamente, una doctrina europea en términos de lo que es Bolivia. Es por eso que el anarquismo boliviano es tan importante, ya que tiene sus raíces en los sindicatos de base urbana. Debido a que la mayoría de los trabajadores urbanos fueron también indios en Bolivia y todavía lo son. El 62% de la población en Bolivia se identifica a sí mismos como indígenas, como aymara, quechua, guaraní y con muchos otros pueblos indígenas. Por lo tanto, tenemos una mayoría, incluso en los entornos urbanos, lo cual le da una marca en particular al anarquismo. Yo diría que es anarco-indigenismo. Y también es anarco-indianismo, porque la figura de la chola, las mujeres, la mujer combatiente, la organización femenina, es parte de la vida diaria boliviana. Si has tenido la oportunidad de estar allí saber cómo es el mercado, lo fuerte que estas mujeres son, por ejemplo, cómo la solidaridad se ve expresada cuando hay una marcha de los cocaleros, cuando existen estas marchas en las cuales los cocaleros pueden pasar más de diez o veinte días con muy poco para comer. Estas mujeres preparan enormes ollas de sopa que regalan a los más pobres. Tienen una tradición tan de asociaciones sindicales que confluye en un llamado a auto-organizarse. Y ellas se auto-organizan básicamente en la administración del espacio. El mercado es un espacio muy simbólico y son ellas las que se apoderan de él, sólo lo toman del municipio o del Estado central. Por lo tanto, tú puedes evidenciar en la figura de la chola una marca muy específica del anarquismo, lo cual explica por qué la idea es tan atractiva para tanta gente. Además, nos da a entender por qué una de las cosas más sobresalientes de la historia boliviana anarquista es que sus líderes hicieron sus discursos en aymara. El solo hecho de pensar en otro idioma que no sea el occidental, o sea una lengua no europea, está filtrando los pensamientos de los anarquistas y ayudando a la creación de frases, para expresar la rabia, las propuestas, las ideas — le da tanta riqueza. ¿Sabes? En aymara se puede decir, "nosotros" de cuatro maneras diferentes.

Andalucía Knoll: ¿Cómo los esfuerzos de los indígenas en los años 20 y 30 se relacionan con las luchas contra el neoliberalismo hoy?

Silvia Rivera Cusicanqui: El Liberalismo hizo sus grandes reformas a finales del siglo 19, eran reformas que apuntaban directamente contra los indios. Mataron el mercado de artesanías y de productos indígenas. Usurparon las tierras indígenas. Encarcelaron a todos los líderes de las comunidades. Los querían para convertirlos en sirvientes de las haciendas y así tener una fuerza tranquila y domesticada, dándoles los trabajos peor pagados en las minas y en las fábricas. Tú puedes distinguir un segundo liberalismo aquí y ahora, el cual pretende básicamente la misma cosa, a excepción de la cuestión de las haciendas. Las haciendas es un tema que se encuentra desfasado en Bolivia a causa de la reforma agraria. Sin embargo, todavía hay una necesidad de una reforma agraria, porque la gran propiedad de la tierra se ha movido, se ha desplazado a las tierras bajas y todavía en esos sectores se están haciendo las mismas cosas de antes. Se están usurpando tierras indígenas. Por lo que tiene básicamente el mismo conjunto de problemas y de agresiones, pero es obvio que existen grandes diferencias culturales, una brecha cultural. Esto debido a que en aquellos tiempos, la clase obrera no sabía de leer y escribir, ni de liderazgo en las comunidades. Las comunidades tenían muchos problemas tratando de entender el lenguaje de los documentos que decretaron su extinción, o las leyes decretadas contra ellos. Así es que crearon un movimiento en favor de las escuelas. Ese fue otro vínculo con los trabajadores, debido a que los trabajadores, especialmente los anarquistas, tenían sus propias escuelas autogestionadas. Las comunidades indígenas llegaron en busca de apoyo para sus escuelas y encontraron un terreno muy fértil en los sindicatos anarquistas.

Andalucía Knoll: ¿Podría hablar más sobre la lucha de los cocaleros? Aquí en los Estados Unidos hay muy poco diálogo sobre su lucha y la gente no se da cuenta de que hay una diferencia entre la coca y la cocaína.

Silvia Rivera Cusicanqui: Bueno, déjame decirte, he estado investigando, y cada vez que voy a los EE.UU. voy a las librerías y me hago una pregunta: ¿Porque la coca es tan clandestina, escondida, estigmatizada y maltratada? ¿Por qué la gente cree todas estas mentiras? ¿Por qué se puede conseguir cualquier droga pero no la coca? Es porque antes la coca era un medicamento que si se podía conseguir. En estos momentos me he encontrado con una gran conspiración contra la coca realizada en el siglo 19 por la industria farmacéutica. Y es una conspiración contra la salud de las personas en general. Era una conspiración contra un pueblo entero. Los indios habían estado en contacto con la coca durante miles de años y han sido capaces de usarla de múltiples formas; como un estimulante suave para el trabajo, como un elemento ritual, como una mercancía recreativa que se mastica en las fiestas, en los velorios, en las bodas, o incluso como un símbolo de la identidad y de la lucha. Por lo tanto, las hojas de coca son casi omnipresentes en el contexto boliviano, pero la prensa se ha encargado de infundir una visión muy diferente. La ceguera que se encuentra en los medios de comunicación es dictada por la embajada de Estados Unidos, ¿sabes? Es la embajada de los Estados Unidos la que dicta la política contra la coca y el chantaje, si no hacemos lo que se encuentra estipulado, los fondos para el desarrollo o, no sé qué, destinados al gobierno boliviano se cortarán. Siempre los líderes han dicho, "¡Que se corten! ¡No vamos a morir! No podemos vivir para siempre de la pensión alimenticia de otra persona". Es difícil porque realmente la pobreza es un problema; pero la pobreza en Bolivia se construye, ¡es una consecuencia de las malas políticas! Y es una consecuencia basada en la usurpación de nuestros recursos. En consecuencia, creo que el tema de la coca es muy, muy esclarecedor en cuanto a lo que el poder de los intereses de las corporaciones pueden hacer con respecto a la verdad... Se oculta la verdad a tal punto que... el sentido común ha sido superado por esta idea absurda que la coca es cocaína. He masticado coca desde que tenía 16 años de edad. Cuando me vine a los Estados Unidos, por supuesto que uno extraña todo lo que no tiene, pero yo no me encuentro con un síndrome (de abstinencia), ¡yo tengo un síndrome (de abstinencia) de café! Cuando dejé el café tuve síntomas de adicción al café, pero las hojas de coca no son adictivas. Yo suelo masticar y disfrutar de ellas todos los días y si no las tengo no las mastico y eso es todo. Me encuentro muy saludable y creo que muchas personas se pueden librar de la osteoporosis y los déficit de calcio, además de los trastornos gástricos, la obesidad, la diabetes y problemas cardiovasculares [Todo esto si se dispusiera de coca]. Y es por eso que es un enemigo de los productos farmacéuticos; ¡porque no tendríamos la necesidad de usar toda su mierda! Todas sus píldoras, todos sus venenos que nos hacen creer que son buenos, pero tienen efectos secundarios y luego todo vuelve, para que al final te den otra cosa, y luego te mantienes pero puedes retroceder hasta el punto de terminar con una farmacia completa en el cajón y sentirse miserable pensando en que se ha perdido el control sobre la vida. Eso es lo que quieren y es por eso que están contra la coca, sin embargo, es nuestro gran escudo contra las empresas que asumen el control sobre nuestros cuerpos.

Andalucía Knoll: Anteriormente habías mencionado una de las marchas de los cocaleros. ¿Podrías contarme sobre alguna de las acciones que la gente ha tomado para defender su derecho a cultivar coca y su soberanía?

Silvia Rivera Cusicanqui: Sí. Bueno, me gusta hablar de cosas que realmente conozco de primeras y ha habido muchas, muchas marchas. Una de las más impresionantes fue en 1994, fue realmente muy increíble ser parte de uno de estos eventos. Y en 1998, cuando las cosas estaban muy mal debido a la erradicación forzada y los asesinatos de los cocaleros, las incursiones del ejército lograron entraron en los campos de coca y destruyeron todo. Era algo que ocurría diariamente... había una gran marcha a la cual me uní... Y fui capaz de entrar entre la tropa de cocaleros al interior de la marcha y ver cómo existe esta ética de autosacrificio gandhiana en relación a la coca. También es una ética propia de Gandhi el no comer demasiado, porque es la fuerza del espíritu y de la creencia que va y lleva tu cuerpo. Por lo que tu cuerpo debe estar liviano. Y por eso se aprende mucho acerca de la ética cuando se hace este tipo de lucha... se está haciendo un sacrificio por una causa que es por el bien de muchas personas y lo que realmente alimenta es tu espíritu. Es muy importante tener algo más allá de su propio de tu propio estómago... esto es fundamental para ir a por una causa que es para el conjunto de la población boliviana, porque la soberanía es la tarea perdida. Ninguna revolución de cualquier tipo —revolución liberal o revolución nacionalista, izquierdista— realmente nos ha liberado del imperialismo, liberado de la dominación colonial. Por lo tanto, esta tarea requiere toda la fuerza, tanto de marchas, vigilias, etc. Las huelgas de hambre han sido siempre, una característica típica de la población boliviana. Un acción de tipo pacífica y no violenta ¡pero muy masiva! tan masiva que la gente está dispuesta a morir. ¿Sabes? La generosidad... es muy, muy de corazón. Y así, se genera en la gente una fuerza para superar muchos obstáculos, para derrocar gobiernos, e incluso tomar los gobiernos. En definitiva creo que todo esto es un resultado de nuestra fuerza; nuestra fuerza colectiva.